lunes, 24 de agosto de 2026

LES VAMPUS: Capítulo III

Wielka se encontraba en el jardín, porque había decidido plantar unas plantitas diversas que había comprado hacía unos días y otras que la “señora de la vuelta é casa” le había dado. Todavía no tenía muy claro donde iba cada una, porque no era aficionada a la jardinería, pero hacía unas semanas se le había antojado este nuevo pasatiempo: -”es que quiero probar si tengo la mano verde.” explicó a Pim. Por cierto hasta el momento no les dije que el nombre de Pim es Wilhelm. Pim nació por el 1300 en lo que ahora sería países bajos, pero ahora volvamos al asunto que nos convoca.

Ella no sabía bien cuales necesitaban sombra, sol, humedad o qué, pero pensó -Después se acomodan- mientras hacía un agujero en la tierra. Nuestra amiga había visto reciente mente un video en tiktok, de los “árboles que caminan” y a esta altura ya deben saber que Wielka es propensa a las “asociaciones inusuales”

Pim había entrado en el Chalet para buscar fertilizante asegurándole a su amor que si plantaba donde lo estaba por hacer las pobres plantitas no prosperarían. Ella lo había mirado con indignación.- Prosperar, pfff, que sabés vos!...le había respondido.

Wielka siguió con lo suyo.

El sol estaba agradable y el jardín, tranquilo. Se escuchaban apenas algunos pájaros y el ruido lejano de la calle. Hasta que vio al cartero. Wielka levantó la cabeza y se rascó la barbilla. El hombre se acercó a la casa y miró el buzón. Después miró hacia el jardín.

-Buen día, Señora!- Dijo el empleado del correo.- Tengo una carta para este domicilio.-

Ella se acercó hasta la reja...- Una carta en 2026?-

-Bueno, mire, yo hago las entregas no más. Hasta luego- dijo el tipo dándose la vuelta, se trepó a su bicicleta y se perdió por la calle adoquinada.

Wielka miró el sobre.

Era una carta perfectamente normal y tenía estampillas particularmente llamativas...y provenía de Inglaterra . ¿Quién mandaba cartas en 2026? Un loco. Un juzgado. Una persona que no sabía usar WhatsApp u Otros vampiros!!!!! y sí estaba en lo cierto miró el remitente: Susan Flanagan y Christopher Walton.

¡Pim, Pim!.- llamó a los gritos casi llorando y corriendo hasta la puerta de la mansión. Wilhelm salió de inmediato y ella exclamó: -La Susan y el Christ, nos mandaron carta, no!!!!.-

Wilhemlm comenzó la lectura Susan y Christopher contaban algunas cosas de sus viajes por Europa, hablaban de conciertos, hoteles, ciudades, gente extraña que habían conocido durante las giras de Black Cat, su banda gótica, y algunas anécdotas que parecían mucho más importantes para ellos que para cualquiera que las leyera. Todo muy normal.

-Yo no le veo el problema- concluyó Pim mientras leía la misiva. Pero pronto su cara se transformó en espanto. “Por cierto, hemos decidido tomarnos unas vacaciones.”

-Te dije, bebote, vienen para acá estoy segura. Los vamos a tener clavados no se cuanto tiempo. La otra vez...hace 10 años los mandé a un bungalow a Cordoba. Desaparecieron tres turistas. Y… los dueños tuvieron que cerrar el lugar. Hasta Dross habló del caso.

-Con razón no vinieron para acá esa vez- respondió Pim

-No, claro porque además yo les dije: Ay, miren que justo no estamos en Buenos Aires! Que pena, chicos.

-Ay, amorcito, mi osita polar, sos terrible!- rió Pim

-Más terribles son ellos que se morfaron tres turistas- estalló de risa Wielka.

Fin del capítulo.

miércoles, 19 de agosto de 2026

LES VAMPUS Capitulo II


La tarde estaba hermosa.

Había un sol que rajaba la tierra , pero Wielka estaba sentada muy tranquilamente en su sillón antiguo, debajo de un enorme árbol de paraíso que crecía en el mismo terreno de la casa.

No estaba tomando sol, sino sombra. ( Y que querés si es una vampira)

Tenía puesta la malla, los anteojos y estaba acomodada en un sillón de 1880 mínimo,  como una señora que había decidido pasar la tarde en un balneario. Entonces apareció su esposo desde el interior de la casa.

-Pim, vení, acercate, bebote- lo llamó con seriedad, pero con aire de sabelotodo

-¿Qué?

-Traete tu sillón y sentate acá conmigo, vamos a tomarnos unos verdes, vamos a hablar de la vida, una forma de decir, un eufemismo, pá.

Él ingresó en la mansión y trajo otro sillón igual de vetusto y equipo del mate. Wielka cebó el primero y se lo alcanzó.

Durante un rato no dijeron nada.

-Pim...

-¿Qué?

-Estoy aburrida como un hongo.

El chupó el mate.

-¿Otra vez?

-Sí. Añares que vivimos en esta casa.

-Y bueno, pero no nos podemos quejar, vivimos bien- respondió Pim

-No tenemos amigos- respondió ella sin emoción.

Pim la miró.

-Tenemos vecinos.

-Sí, los Pérez García. Eran mejor los Lopez Anchorena, tenían conversación interesante, pero la palmaron

-sip, en 1950- dijo él rascandose el cuello.

-A los García a veces los invito a tomar el té y me dan ganas de morderle la carótida- Comentó la pequeña vampira. Pim se quedó mirándola.

-Pero no los mordés- concluyó

-No. Porque no se hace-

-Ah, claro, no...-

-Son mis invitados. Una tiene que tener modales- suspiró 

Pim le sebó un mate a Wielka y mientras lo tomaba entre sus manitos regordetas añadió:

-Aunque a veces me dan unas ganas...

-Ya sé. Y quien no se tienta con una carótida!-

-Pero digo: “No, Wielka. Eso no se hace, vieja. Son tus invitados”.

Pim sonrió.

-Sos muy considerada.

-Sí. Soy una persona educada.

Pim pareció quedarse pensando. Y entonces Wielka rompió el silencio.

-A veces pienso que si Christopher y Susan estuvieran acá sería hermoso.

-¿Y por qué no los invitamos?- respondió Pim, conocía la respuesta y por eso sonreía de costado.

Wielka hizo una mueca.

-Porque sería horrible.

-¿Por qué?

-Porque detesto la compañía.

Él soltó una pequeña carcajada y luego dijo:

-Pero acabás de decir que estás aburrida porque no tenemos amigos.

-Sí.

-¿Entonces...?

-Me gusta que estemos solitos.

-Ah.

-Pero me aburro.

-Ya entendí- respondió con fastidio su esposo.

-No, no entendiste nada!- Wielka volvió a tomar mate.- Quiero que estén acá, pero no quiero que estén acá.

-Perfecto.

-Sería hermoso verlos.

-Sí, te sigo.

-Pero después de un rato me cansaría- dijo consternada.

-Probablemente.

-Y los mandaría a su casa- Dijo frunciendo el ceño- por decirlo bonito.

-Probablemente, los mandarías a cagar a los dos días, Y después volverías a estar aburrida.

Ella asintió

-Entonces estamos exactamente igual que ahora.

-Sí- suspiró Wielka 

Pim miró hacia el frente. - A veces me pregunto si los Pérez García no se preguntarán por qué empezaron a venir a tomar el té con nosotros cuando tenían treinta años y ahora tienen sesenta y dos, y siguen viniendo a tomar el té mientras nosotros seguimos teniendo treinta.

Wielka levantó una ceja e inmediatamente lo sacó de la duda:

-Yo me encargué de eso.

-¿De qué?

-De los Pérez García, loco e´mierda!

-¿Qué hiciste?-

-Les dije que unos sobrinos nuestros iban a venir a vivir con nosotros. Pim frunció el ceño.

-¿Qué sobrinos? Wielka lo miró como si la pregunta fuera absurda.

-Nosotros. Pim quedó en silencio.

-¿Nosotros somos nuestros sobrinos?

-Y Sí, pá, eso les dije!-

-¿Y qué pasó con nosotros?...o sea con Wielka y Pim

- Ya te dije!. Nos fuimos a Viedma.

-¿Y tenemos unos sobrinos que se llaman Pim y Wielka?

-Claro, bebote!. Exactamente. Por fin te cae la ficha!

Pim tomó un mate. -¿Y los Pérez García se lo creyeron?

-Más bien!.

-¿Y el resto de los vecinos?

Wielka se encogió de hombros: -Algunos murieron, otros se mudaron y hay vecinos nuevos. Pero hay otros que siguen siendo los mismos de cuando llegaron los Pérez García, pero Con lo chusmas que son los Pérez García ya se habrán encargado de contarles todo.

-¿Todo qué?

-Ay! amor! Que nosotros somos los sobrinos y que los otros Pim y Wielka se fueron a Viedma.

Él  abrió los ojos y se quedó pensando unos segundos. -Somos nuestros propios sobrinos y también nos llamamos igual que nuestros tíos

Wielka tomó otro mate.

-Por lógica, bebé.

Wielka sonrió satisfecha y volvió a cebar el mate.

Debajo del árbol de paraíso, mientras el sol rajaba la tierra, los dos siguieron tomando mate tranquilamente.

Y Wielka siguió pensando en lo aburrida que estaba.

viernes, 14 de agosto de 2026

LES VAMPUS: Capítulo I


Como casi todas las mañanas Pim sale a hacer las compras que se necesiten. Obviemente hay días que, no, porque no se han terminado los insumos. Pero esta mañana toca ir al super chino, queda a penas a unas cuadras. Como ustedes ya saben Pim y Wielka viven en en Belgrano un barrio segun dicen las malas lenguas, los deslenguados y los atrevidos, un poco cheto.

-Wielka, me voy a hacer las compras, amor.

-Traeme salchichas.

Pim, que ya estaba junto a la puerta, se quedó mirándola.

-Salchichas! ¿qué te quedás asombrado?. Vos sabés que me gustan los panchitos con ketchup...¡Ay que ricos se me hace agua la boca, mirá!

-Sí, amor-  responde con resignación. Pero es una resignación amorosa,  con  olor a refugio.

-Y no te olvides del dulce de leche y de la manteca!!!

-¿Cuál?

Wielka levantó la cabeza mientras ponía cara de fastidio.

Vos sabes bien. La gloria mantequil , la que me gusta a mí. La Dánica dorada, era para untar. No me vayas a traer otra, ¿eh?

-No, amor- soltó un suspiro

-Y el dulce de leche tiene que ser La Martona. La Serenísima no me gusta.

Pim agarró las llaves.

-¿No me querés acompañar?

-No.

-¿Por qué? El día está precioso. Es un día peronista.

- Vos sos loco, Pim? No me politices el blog, joputa! ...No voy.  Hoy hay mucho sol.

Pim la miró durante unos segundos. Y luego  soltó una carcajada -bah... cuando hay sol porque hay sol, cuando llueve porque llueve. Pero vos nunca querés salir.

-Yo salgo.

-¿Cuándo salís?

-Salgo protegida con care free, es broma. Salgo cuando me siento segura.

Pim se aproximó a ella y ofreciéndole sus brazos dijo - Te protejo yo, amor mío.

-No es lo mismo. además todavía no hice caca.

Pim suspiró.

-Bueno. Me voy solo.

Ya estaba abriendo la puerta cuando Wielka saltó del sillón todavía en camisón y pantuflas.

-Esperame!!!

Pim se dio vuelta.

-¿Qué, entonces venís?

-Hago caca, me cambio y vamos. Me pongo la capelina que me tapa toda.

-¿La de viuda del siglo XIX?- rió su esposo

-Sí, y una carefree, pero las nocturnas que protejen mejor.

-¿Por qué? , ¿qué carajos?- dijo Pim desorientado. Aunque ya acostumbrado a las conversaciones con su esposa.

-Somos vampiros Pim. Si me pongo la Carefree nocturna me va a protejer más, ¿no? por lógica, bebé. No vez que no pensas, no pensas- Dijo tocándose la cabecita.

-Ay, Wielka!

La pequeña vampira subió las escalera rapido para cambiarse y poder salir con su amado Pim a comprar a "lo del chino". 

Mientras tanto Pim repasaba - Papel higienico, Pinol, manteca Dánica, dulce de leche La Martona y salchichas. Desde arriba se oyó la voz de Wielka:

-Compremos dos paquetes de docena, y no dos de media!

-Amor,¿ para qué queres tantas salchichas?

-Para comer... estoy en fase lutea!-respondió mientras bajaba la escalera- Menos mal que no estamos en luna roja porque me cagás con un bebito!. 

-Pareces un pompón, gordita linda, te amo. 

Y era cierto parecía un cambalache hermoso de ropa de todas las épocas. Pantubotas, medias de rayas, vestido de flores, buso rojo, chal de encaje y una capelina negra enorme y su bolso lleno de pins y de chucherías, su bolso verde oliva.

Fin del capítulo,