Ella no sabía bien cuales necesitaban sombra, sol, humedad o qué, pero pensó -Después se acomodan- mientras hacía un agujero en la tierra. Nuestra amiga había visto reciente mente un video en tiktok, de los “árboles que caminan” y a esta altura ya deben saber que Wielka es propensa a las “asociaciones inusuales”
Pim había entrado en el Chalet para buscar fertilizante asegurándole a su amor que si plantaba donde lo estaba por hacer las pobres plantitas no prosperarían. Ella lo había mirado con indignación.- Prosperar, pfff, que sabés vos!...le había respondido.
Wielka siguió con lo suyo.
El sol estaba agradable y el jardín, tranquilo. Se escuchaban apenas algunos pájaros y el ruido lejano de la calle. Hasta que vio al cartero. Wielka levantó la cabeza y se rascó la barbilla. El hombre se acercó a la casa y miró el buzón. Después miró hacia el jardín.
-Buen día, Señora!- Dijo el empleado del correo.- Tengo una carta para este domicilio.-
Ella se acercó hasta la reja...- Una carta en 2026?-
-Bueno, mire, yo hago las entregas no más. Hasta luego- dijo el tipo dándose la vuelta, se trepó a su bicicleta y se perdió por la calle adoquinada.
Wielka miró el sobre.
Era una carta perfectamente normal y tenía estampillas particularmente llamativas...y provenía de Inglaterra . ¿Quién mandaba cartas en 2026? Un loco. Un juzgado. Una persona que no sabía usar WhatsApp u Otros vampiros!!!!! y sí estaba en lo cierto miró el remitente: Susan Flanagan y Christopher Walton.
¡Pim, Pim!.- llamó a los gritos casi llorando y corriendo hasta la puerta de la mansión. Wilhelm salió de inmediato y ella exclamó: -La Susan y el Christ, nos mandaron carta, no!!!!.-
Wilhemlm comenzó la lectura Susan y Christopher contaban algunas cosas de sus viajes por Europa, hablaban de conciertos, hoteles, ciudades, gente extraña que habían conocido durante las giras de Black Cat, su banda gótica, y algunas anécdotas que parecían mucho más importantes para ellos que para cualquiera que las leyera. Todo muy normal.
-Yo no le veo el problema- concluyó Pim mientras leía la misiva. Pero pronto su cara se transformó en espanto. “Por cierto, hemos decidido tomarnos unas vacaciones.”
-Te dije, bebote, vienen para acá estoy segura. Los vamos a tener clavados no se cuanto tiempo. La otra vez...hace 10 años los mandé a un bungalow a Cordoba. Desaparecieron tres turistas. Y… los dueños tuvieron que cerrar el lugar. Hasta Dross habló del caso.
-Con razón no vinieron para acá esa vez- respondió Pim
-No, claro porque además yo les dije: Ay, miren que justo no estamos en Buenos Aires! Que pena, chicos.
-Ay, amorcito, mi osita polar, sos terrible!- rió Pim
-Más terribles son ellos que se morfaron tres turistas- estalló de risa Wielka.
Fin del capítulo.

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