miércoles, 19 de agosto de 2026

LES VAMPUS Capitulo II


La tarde estaba hermosa.

Había un sol que rajaba la tierra , pero Wielka estaba sentada muy tranquilamente en su sillón antiguo, debajo de un enorme árbol de paraíso que crecía en el mismo terreno de la casa.

No estaba tomando sol, sino sombra. ( Y que querés si es una vampira)

Tenía puesta la malla, los anteojos y estaba acomodada en un sillón de 1880 mínimo,  como una señora que había decidido pasar la tarde en un balneario. Entonces apareció su esposo desde el interior de la casa.

-Pim, vení, acercate, bebote- lo llamó con seriedad, pero con aire de sabelotodo

-¿Qué?

-Traete tu sillón y sentate acá conmigo, vamos a tomarnos unos verdes, vamos a hablar de la vida, una forma de decir, un eufemismo, pá.

Él ingresó en la mansión y trajo otro sillón igual de vetusto y equipo del mate. Wielka cebó el primero y se lo alcanzó.

Durante un rato no dijeron nada.

-Pim...

-¿Qué?

-Estoy aburrida como un hongo.

El chupó el mate.

-¿Otra vez?

-Sí. Añares que vivimos en esta casa.

-Y bueno, pero no nos podemos quejar, vivimos bien- respondió Pim

-No tenemos amigos- respondió ella sin emoción.

Pim la miró.

-Tenemos vecinos.

-Sí, los Pérez García. Eran mejor los Lopez Anchorena, tenían conversación interesante, pero la palmaron

-sip, en 1950- dijo él rascandose el cuello.

-A los García a veces los invito a tomar el té y me dan ganas de morderle la carótida- Comentó la pequeña vampira. Pim se quedó mirándola.

-Pero no los mordés- concluyó

-No. Porque no se hace-

-Ah, claro, no...-

-Son mis invitados. Una tiene que tener modales- suspiró 

Pim le sebó un mate a Wielka y mientras lo tomaba entre sus manitos regordetas añadió:

-Aunque a veces me dan unas ganas...

-Ya sé. Y quien no se tienta con una carótida!-

-Pero digo: “No, Wielka. Eso no se hace, vieja. Son tus invitados”.

Pim sonrió.

-Sos muy considerada.

-Sí. Soy una persona educada.

Pim pareció quedarse pensando. Y entonces Wielka rompió el silencio.

-A veces pienso que si Christopher y Susan estuvieran acá sería hermoso.

-¿Y por qué no los invitamos?- respondió Pim, conocía la respuesta y por eso sonreía de costado.

Wielka hizo una mueca.

-Porque sería horrible.

-¿Por qué?

-Porque detesto la compañía.

Él soltó una pequeña carcajada y luego dijo:

-Pero acabás de decir que estás aburrida porque no tenemos amigos.

-Sí.

-¿Entonces...?

-Me gusta que estemos solitos.

-Ah.

-Pero me aburro.

-Ya entendí- respondió con fastidio su esposo.

-No, no entendiste nada!- Wielka volvió a tomar mate.- Quiero que estén acá, pero no quiero que estén acá.

-Perfecto.

-Sería hermoso verlos.

-Sí, te sigo.

-Pero después de un rato me cansaría- dijo consternada.

-Probablemente.

-Y los mandaría a su casa- Dijo frunciendo el ceño- por decirlo bonito.

-Probablemente, los mandarías a cagar a los dos días, Y después volverías a estar aburrida.

Ella asintió

-Entonces estamos exactamente igual que ahora.

-Sí- suspiró Wielka 

Pim miró hacia el frente. - A veces me pregunto si los Pérez García no se preguntarán por qué empezaron a venir a tomar el té con nosotros cuando tenían treinta años y ahora tienen sesenta y dos, y siguen viniendo a tomar el té mientras nosotros seguimos teniendo treinta.

Wielka levantó una ceja e inmediatamente lo sacó de la duda:

-Yo me encargué de eso.

-¿De qué?

-De los Pérez García, loco e´mierda!

-¿Qué hiciste?-

-Les dije que unos sobrinos nuestros iban a venir a vivir con nosotros. Pim frunció el ceño.

-¿Qué sobrinos? Wielka lo miró como si la pregunta fuera absurda.

-Nosotros. Pim quedó en silencio.

-¿Nosotros somos nuestros sobrinos?

-Y Sí, pá, eso les dije!-

-¿Y qué pasó con nosotros?...o sea con Wielka y Pim

- Ya te dije!. Nos fuimos a Viedma.

-¿Y tenemos unos sobrinos que se llaman Pim y Wielka?

-Claro, bebote!. Exactamente. Por fin te cae la ficha!

Pim tomó un mate. -¿Y los Pérez García se lo creyeron?

-Más bien!.

-¿Y el resto de los vecinos?

Wielka se encogió de hombros: -Algunos murieron, otros se mudaron y hay vecinos nuevos. Pero hay otros que siguen siendo los mismos de cuando llegaron los Pérez García, pero Con lo chusmas que son los Pérez García ya se habrán encargado de contarles todo.

-¿Todo qué?

-Ay! amor! Que nosotros somos los sobrinos y que los otros Pim y Wielka se fueron a Viedma.

Él  abrió los ojos y se quedó pensando unos segundos. -Somos nuestros propios sobrinos y también nos llamamos igual que nuestros tíos

Wielka tomó otro mate.

-Por lógica, bebé.

Wielka sonrió satisfecha y volvió a cebar el mate.

Debajo del árbol de paraíso, mientras el sol rajaba la tierra, los dos siguieron tomando mate tranquilamente.

Y Wielka siguió pensando en lo aburrida que estaba.

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